lunes, 1 de septiembre de 2008

reacciones




Reacciones opuestas ante la visión de la misma 'obroni' (extranjera).

transporte



Un pequeño homenaje al fabuloso sistema de transporte público en Ghana. Aunque en un principio, desde nuestra mirada europea y ordenada, parece imposible que funcione, se podría definir casi como impecable. En la foto la Kejetia Station, en Kumasi, donde puedes encontrar un coche que te lleve prácticamente a cualquier punto del país. Sólo has de esperar un rato hasta que se llene.

danzas





Hace poco tuve el inmenso honor de ser invitada a presenciar el espectáculo que un grupo de estudiantes de secundaria del colegio de Teekyere, empujados por un profesor de danzas del Centro Cultural de Sunyani, han creado. Representan, mezclando percusión, danza y teatro, historias y tradiciones ancestrales. En poco más de un año de vida como grupo ya han ganado el segundo premio en el concurso nacional joven de coreografías tradicionales.

En una de las aulas de su escuela, con un foco como única iluminación y todo el pueblo apelotonado en las ventanas y una esquina del aula, la atm'osfera era tremenda.

martes, 5 de agosto de 2008

basura



Aunque aquí se reutiliza absolutamente todo hasta la saciedad, los miles de envases de productos importados -junto a esas bolsitas negras- están por todas partes. La infraestructura de recogida no existe. Las alcantarillas abiertas recorren las calles principales y en la mayoría de los casos están estancadas, además de utilizarse como papeleras. La basura de los ‘container’ se quema en el mismo centro de la ciudad. Esto se ha asumido ya como lo normal y no existe una respuesta por parte de nadie.

Maame (o ser niña en Ghana)


Maame vive en el barrio del Zongo, uno de los más pobres de la ciudad, de mayoría musulmana. Es la pequeña de sus hermanos, tiene 9 años y asiste a una escuela pública musulmana, aunque su hermana mayor va a una católica. Sus padres viven en Kumasi, pero decidieron mandarlas a ella y a su hermana a Sunyani, donde vive otra de sus hermanas (en total 16 hermanas y 5 hermanos), para que la ayudaran en la casa y fueran a la escuela. Así, cada tarde, al salir del colegio se cambia el uniforme escolar, se pone su máscara de adulta y sale a la calle a vender bolsitas de agua potable por el centro de la ciudad, en las inmediaciones de mi casa. Igual que su hermana y que muchas otras niñas. Muchos días pasa a verme. Se ha convertido en una de las constantes visitas que recibo. Raro es el día que no oigo gritar desde la puerta ‘madame Ana!!’ -así se llama a las profesoras por aquí y, como todo el mundo sabe que tengo algo que ver con una escuela, me ha tocado lo de ‘madam’-. Está un rato en mi casa y paradójicamente a veces me pide agua. Siempre antes de que anochezca, cuando cree haber vendido lo suficiente como para que su hermana mayor esté contenta y no haya reproches, aunque parece que a veces los hay de todas formas, se vuelve a su casa para estudiar un rato y hacer las tareas del día siguiente.

panorámica




En primer término la escuela de Saint Patrick en construcción y al fondo la de Saint James ya terminada.

menudos son ellos